A lo largo de la historia, se recurrió a nombres para identificar a los individuos que componían a una sociedad. No obstante, las normas por las que se regula la elección de los nombres variaron durante los siglos. Así, los apellidos, resultantes de la tradición oral, se fijaron lentamente hasta volverse hereditarios.
Los apellidos franceses aparecieron y se fijaron, progresivamente, entre el año 1000 y el Renacimiento. Anteriormente utilizados solamente en forma oral, se estabilizaron en la escritura de los registros y a veces guardaron rastro de los dialectos de origen. Ya que es en la diversidad antigua de las lenguas regionales que ellos nacieron.

Transportémonos a los alrededores del año mil. La mayor parte de las personas, siguiendo el modelo heredado de invasores germánicos, sólo llevan un nombre: su nombre de pila. Hay sin embargo una enorme variedad de nombres disponibles, lo que hace que los problemas de homonimia todavía no se noten, aunque existen. Pero, en menos que dos siglos, las cosas van a complicarse singularmente, porque las posibilidades de elección se han empobrecido a causa de un fenómeno muy conocido: la moda. Todos quieren tener el mismo nombre, juzgado benéfico o prestigioso: Raimundus, Guillelmus, Bernardus o Berengarias, etc.

¿Cuál es el origen de los apellidos franceses?

Los primeros nombres de personas que han dejado huellas en Francia son los nombres gálicos, pero a causa de las numerosas invasiones sufridas durante la historia, muy pocos franceses portan actualmente un apellido verdaderamente galo.

Para designar a las personas, los Galos sólo utilizaban clases de apodos que les eran asignados por la colectividad tras distintos acontecimientos. Luego los Galorromanos, adoptaron las prácticas latinas que consistían para cada individuo en llevar tres o cuatro nombres, es decir: un nombre o praenomen, un nombre de la raza o gentilicio y un apodo o cognomen, que se han convertido en apellido. A eso se añadía a veces un "apodo", clase de apodo personal o Agnomen. (·)

Los nombres de origen germánicos se imponen pero se transforman en nombres. Las invasiones germánicas que afectan el Gaule en los siglos IV y V prácticamente se “devoran” a los nombres franceses. El sistema de denominaciones germánicas está constituido en gran parte por nombres compuestos de denominación aduladoras: - bert hrod "gloriosamente brillante" que dará Robert o también Berin-hardt "fuerte oso" que se volverá Bernard. Hacia los siglos, la casi totalidad del norte de Francia adoptó un nombre de origen germánico.

Los franceses introdujeron los apellidos en las Islas Británicas cuando Guillermo el Conquistador invadió y conquistó Inglaterra durante los años 1066-1072 después de J.C. Pero la inmensa mayoría de estos nombres no eran hereditarios al principio.

Los numerosos nombres introducidos por los franceses denotaban una influencia fuerte escandinava o alemana. Los nombres bíblicos, así como los nombres de griegos santos y latinos, también ejercieron una gran influencia.

En el sistema medieval, el nombre principal es el que cada persona recibió al nacimiento o al bautismo. A finales del período carolingio, el sistema de denominación de las personas evoluciona. La variedad de los nombres se enrarece. También crece el número de personas que lleva el mismo nombre individual o nombre de pila, multiplicando los riesgos de homonimia entre los individuos que viven en el mismo medio social. Para precaverse de esto asistimos al s.XI, a la utilización de los sobrenombres primero al sur de Francia, luego en el Norte.

A partir del siglo XV, comienza un largo proceso de fijación de los apellidos. Por otro lado, el poder político se interesa por la cuestión y progresivamente reglamenta su existencia. En 1474, Louis XI prohíbe cambiar de nombre sin una autorización real.

Luego los apellidos fueron oficializados en el siglo XVI. La ordenanza de Villers-Cotterets, en agosto de 1539, decretó la obligatoriedad de los registros parroquiales en Francia. Los otros países no han tardado a seguir. Eso no ha impedido que los apellidos continuaran cambiando su ortografía a satisfacción de los declarantes, de los curas o más tarde de los secretarios de ayuntamiento. Se reemplaza ahora allí un los por un, se suma o se aparta un acento o una s; o más aún, se “francesiza” los nombres catalanes: Xatart se convierte en Chatard, Teixidor se convierte en luego Tixador -Tichadou, lo que hace que, en numerosas aldeas, las personas que pertenecen a la misma familia (esto está probado genealógicamente) lleven nombres diferentes.

Lista de los apellidos presentes en el Censo de París de 1292

Para conocer el sistema de identificación que utilizaban los romanos, es recomendable leer: “Los Apellidos de origen italiano”.
Fuentes:
Para realizar estos artículos hemos traducido y consultado las siguientes fuentes:
http://www.genealogie.org/famille/theriault/noms.html
http://notrefamille-cadeaux.tf1.fr/v2/editorial/article.asp?id_article=555
http://notrefamille-cadeaux.tf1.fr/v2/editorial/article.asp?id_article=593
http://www.lexilogos.com/noms_famille.htm
http://www.cartedefrance.tm.fr/originenom/originedesnoms.htm